Seguridad social sin empleo
Documento de trabajo, 2026
Documento de trabajo · Borrador de agosto de 2026
Desligar la cobertura médica de un contrato formal no empujó a los jóvenes hacia la informalidad. Funcionó como rampa de entrada al empleo formal asalariado, y con más fuerza en los estados donde la informalidad era más alta al inicio.
Qué hace el documento
En 2016 México asignó a más de seis millones de estudiantes de bachillerato y educación superior un número de seguridad social permanente y los inscribió individualmente a la cobertura médica del IMSS, un beneficio ligado a estar inscrito en la escuela y no a tener un empleo formal. Estudio el componente de bachillerato comparando cohortes de nacimiento que seguían en la escuela al momento de la implementación con cohortes ligeramente mayores, dejando que el contraste varíe con la tasa de informalidad estatal previa a la política. El diseño recupera cómo escala la respuesta con la informalidad inicial, en lugar de un promedio nacional.
Tasa de informalidad previa a la política, por estado.
Años de exposición a la reforma, por cohorte de nacimiento.
Por qué importa para política pública
Una objeción de siempre a los beneficios no contributivos es que subsidian la informalidad al margen, porque reducen el valor relativo de un empleo formal. Aquí aparece lo contrario, y el mecanismo es administrativo más que financiero: el derecho ya existía y las escuelas ya tenían listados a sus estudiantes. Lo que cambió en 2016 fue que la cobertura quedó adherida a cada estudiante como persona, con el número de seguridad social que la contratación formal exige. Cómo se entrega un beneficio puede importar más que si es contributivo o no.
Resumen completo
En 2016 México asignó a más de seis millones de estudiantes de bachillerato y educación superior un número de seguridad social permanente y los registró individualmente para la cobertura médica del IMSS, un beneficio ligado a la inscripción escolar y no a un empleo formal. Una objeción de larga data a este tipo de políticas es que los beneficios desligados del contrato formal reducen el valor relativo de un empleo formal y subsidian la informalidad al margen. Estudio el componente de bachillerato comparando cohortes de nacimiento que seguían en la escuela al momento de la implementación con cohortes ligeramente mayores, dejando que el contraste varíe con la tasa de informalidad previa de cada estado; el diseño recupera cómo escala la respuesta con la informalidad inicial en lugar de un promedio nacional. Donde la informalidad inicial era mayor, precisamente donde la preocupación por el subsidio es más aguda, las cohortes expuestas se separaron más de las cohortes contiguas no expuestas en empleo formal, y el empleo informal cayó en lugar de subir. La respuesta se concentra por completo en el empleo asalariado y está ausente en el trabajo por cuenta propia. Desligar el beneficio no inclinó a los jóvenes hacia la informalidad. El derecho era previo a la reforma y las escuelas llevaban mucho tiempo listando a sus estudiantes; lo que cambió en 2016 fue que la cobertura quedó adherida a cada estudiante como persona, con el número de seguridad social que la contratación formal requiere, y se hizo visible. Entregado de esa manera, un beneficio fuera del contrato formal funcionó como rampa de entrada al empleo formal y no como sustituto de este.